Genómica para todos: seis semilleros pymes acceden a última tecnología de secuenciación

“Con esto bajamos los costos a un diez porciento”, resume exultante Rinaldo Gosparini, director del semillero Santa Rosa, una de las seis compañías nacionales, que se unieron para empujar un sueño conjunto: acceder a la misma tecnología de ingeniería molecular que los grandes semilleros globales.

Por un lado se unieron dos semilleros tradicionales de trigo, como son Buck Semillas y Criadero Klein, con Santa Rosa que se dedica a soja, Tobin, especializado en sorgo, Argensun en girasol confitero y Basso Semillas en cultivos hortícolas.

El trabajo de los fitomejoradores argentinos es reconocido mundialmente, pero para poder potenciarlo era necesario que tuvieran acceso a la tecnología de punta, la misma que utilizan las grandes compañías internacionales. Fue así que surgió la idea de potenciar esa alianza con el sector público. El proyecto, que está a punto de comenzar a funcionar, involucra a las universidades de Buenos Aires, Rosario y Mar del Plata y es administrado por UBATEC, la plataforma de la UBA para la vinculación público privada.

Eduardo Pagano, ex vicedecano de la Facultad de Agronomía de la UBA, relata que con un subsidio de 700.000 dólares provisto por el ministerio de Ciencia y Tecnología se adquirió un secuenciador de ADN, que ya está en el país listo para ser instalado en el laboratorio de la cátedra de Bioquímica de esa casa de estudios. Se trata de un equipo Illimina HiSeq3000 (ver foto).

El secuenciador ya está instalado en la cátedra de Bioquímica de la FAUBA

“Estamos esperando que lleguen los técnicos de EEUU y Brasil para ponerlo en marcha”, apunta el académico, que precisa que se trata del secuenciador más potente que funcionará en el país, incluso superior al que el INDEAR posee en Rosario. “Originalmente, secuenciar el genoma de una planta demandaba cientos de miles de dólares, el trabajo coordinado de muchos equipos y meses para terminarlo; hoy con esta tecnología, lo secuenciamos en horas y por menos de 10.000 dólares”, relata entusiasmado.

“Lo relevante de esto es que hace que empresas nacionales pymes incrementen sustancialmente sus capacidades de mejorar el germoplasma, así como acortan los tiempos. No estamos hablando de transgénesis o edición génica, sino de tecnología que acelera el trabajo del mejoramiento tradicional”, precisó Pagano.

Según explica, la coordinación con Mar del Plata facilitará el trabajo de fenotipado del germoplasma, mientras que Rosario aportará su experiencia en genotipado. Para que todo quede cerrado, falta la firma de los tres rectores, lo cual podría concretarse a mediados de junio.