UCAR: Gennari se juega su continuidad en un mano a mano con Etchevehere

La semana que viene (a partir del lunes 15 de enero) es clave para el futuro de la Unidad para el Cambio Rural (UCAR), un programa dependiente del ministerio de Agroindustria y que maneja millonarios fondos provenientes de organismos de crédito multilateral como el BID o el BIRF, destinados en su gran mayoría a la infraestructura rural.

Sucede que su titular, el mendocino Alejandro Gennari, expondrá ante el ministro Etchevehere la situación del programa. Esto no tendría nada de llamativo si no fuera por la delicada situación que atraviesa la UCAR y su conducción.

Por un lado, el decreto 945 de noviembre del año pasado instruyó a la administración central a que todos los programas con financiamiento externo sean gerenciados por los propios ministerios, desarticulando las unidades ejecutoras de los programas. Si bien se especulaba que el espíritu del decreto no apuntaba a la UCAR, jurídicamente cae dentro de su alcance.

La segunda cuestión son las pujas internas en el Poder Ejecutivo. Trascendió que puertas adentro del gabinete hay cuestionamientos respecto de por qué obras de infraestructura, por más que sean rurales, son ejecutadas desde Agroindustria y no desde el ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda.

Acá la sintonía fina pasa por la provincia de Entre Ríos, pago chico tanto del ministro Etchevehere como de su par de Interior Rogelio Frigerio, ambos con inocultables ambiciones de ser los próximos gobernadores.

El tercer punto es el achicamiento, modernización o racionalización del Estado, como cada uno prefiera llamar, que tiene a todo el organigrama nacional en estado de alerta. En la UCAR trabajan unas 500 personas, de las cuales el 20% están bajo “ley marco” y el resto facturando como monotributistas con contratos que se renuevan cada cierta cantidad de meses o, en el mejor de los casos, en forma anual. A pesar de que la auditoría del ministerio de Modernización arrojó que la dotación era adecuada a las funciones que ejecutan, los trabajadores temen el desguace del área.

La cuarta cuestión tiene que ver con la gestión del propio Gennari, que sucedió a Jorge Neme, un sociólogo que convirtió un área olvidada de la Administración central como era el Prosap en una formidable herramienta de política para y por las provincias.

“Erróneamente se había instalado que la UCAR era una especie de ministerio dentro del ministerio, por el grado de autonomía que había desarrollado y por la protección que había logrado de parte de los gobernadores”, cuentan puertas adentro de la UCAR. “El tema es que Gennari acentuó esta percepción gracias a la mala relación que logró primero con Buryaile y luego con el resto de los secretarios de Agroindustria. Con la llegada de Etchevehere se pensó que podía haber un cambio, pero la realidad es que hasta ahora no ha participado de las reuniones de gabinete como sí participan los titulares del INTA o del Senasa; la oportunidad es la semana que viene cuando tenga que hacer una presentación sobre la UCAR al ministro y el resto del gabinete”, señalan.

La especulación es que la designación de Gennari tiene que ver con la relación de la Casa Rosada con el gobernador Cornejo. Desplazarlo o ratificarlo tendrá que ver con esta situación, aunque se asegura que en el caso de no seguir al frente de la UCAR tendría asegurado el cargo de superintendente de la Dirección General de Irrigación en Mendoza, uno de los puestos más importantes de la provincia.

En ese caso se cree que la UCAR podría quedar bajo la tutela de Juan Miguens, el subsecretario de Coordinación Técnica y Administrativa, y hombre de suma confianza del ministro, al igual que el jefe de Gabinete, Santiago del Solar Dorrego.

“Lo que queremos es que mantener el trabajo, con trabajo”, sintetizan desde la UCAR, donde el peor escenario es la disolución del programa con la consiguiente pérdida de los puestos laborales.