La soja cede 4 millones de hectáreas y estalla el debate por las retenciones

El último informe mensual de estimaciones del ministerio de Agroindustria reporta que para esta campaña 2017/18 la intención de siembra de soja asciende a 16,8 millones de hectáreas. En relación a la campaña anterior significa una reducción de 1,2 millón y respecto de la 2015/16 una caída de 3,7 millones de hectáreas o el 8% en dos años. De concretarse esta siembra, sería la más baja desde la campaña 2007/08 cuando se implantaron 16,6 millones de hectáreas.

Evidentemente la decisión gubernamental de mantener a la oleaginosa con un derecho de exportación de 30%, versus el 0% para el resto de los cultivos está impactando en la decisión de siembra de los productores. Es que si consideramos que el valor FOB (fuente Agroindustria) de la soja es 2,5 veces el del maíz, cuando vemos el FAS esa brecha se reduce a 1,8 veces.

Si asumimos un rinde nacional promedio de la soja en torno a los 3.000 kg/ha, a priori se podría decir que esta caída del área en 3,7 millones de hectáreas significa la pérdida de más de 11 millones de toneladas, que a un valor FOB actual de 375 dólares por tonelada significa unos 4.125 millones de dólares menos en exportaciones.

Si hacemos la misma cuenta para el maíz, sucede que el área pasa de 6,9 Mha en 2015/16 a 8,8 en 2017/18 (consideramos el total, ya que todavía Agroindustria no discrimina área para grano y silaje en esta nueva campaña). Con un rinde promedio en 5.800 kg, este 1,9 millón de hectáreas ganadas generaría unos 11 millones de toneladas, que a un promedio FOB de 152 dólares por tonelada, generaría un valor adicional de u$s1.675 millones. El neto entre soja y maíz da que la Argentina deja de facturar u$s2.450 millones de dólares, o un tercio del déficit comercial esperado para este año.

Aunque con salvedades, el último informe Intercambio Comercial Argentino del INDEC muestra que las peores performances exportadoras del año se lo llevan dos productos del complejo soja: las harinas y el poroto, que en conjunto generaron u$s1.058 millones menos que el año pasado. Si se le suman las menores ventas de aceite de soja, el total de complejo se reduce en casi u$s1.100 millones, restando dos meses para concluir el año calendario.

Así las cosas, el anticipo de RIA Consultores respecto de la caída del área sojera despertó numerosos cruces en las redes sociales. El primero respecto de si es legítimo equilibrar la relación soja/gramíneas castigando a la primera con el 30% de retenciones. La segunda, qué pasaría si la soja tuviera el 0% como los cereales. “Proba cargar en los márgenes la soja a precio cbot lleno, vas a tener soja hasta en los balcones”, dicen.

La tercera tiene que ver por qué el sector y las entidades miran para otro lado cuando el que sostiene los derechos de exportación es el gobierno actual. Acá las opiniones se dividen entre quienes opinan que bastante se hizo para cumplir las promesas de campaña y quienes creen que estas retenciones es una expropiación de la renta, indistintamente si se trata de un gobierno u otro. “Hay que salirse de la magnitudes y ponerle el nombre que le toca, robo, no importa si es mucho o poquito, porque aca cuando aceptaste que te roben un poquito despues te saquean”, aseguran. Otro tuitero escribe: “como yo lo veo es que sigue siendo el campo la cajita feliz de la política”.

El caso es que la baja rentabilidad de la soja se inscribe en un momento donde el dólar está planchado, los impuestos aumentan (caso inmobiliario rural en Buenos Aires) y los costos en pesos no aflojan. Una ecuación compleja con la que tendrá que lidiar el flamante ministro Etchevehere para calmar las aguas en el agro, donde un factor positivo será la reducción del 6% a lo largo de todo 2018, que debería comenzar en enero.