Más probable que lleguemos a Marte antes que seamos supermercado del mundo

Me permito ironizar un poco en el título, pero viendo las estadísticas locales y comparando con nuestros competidores brasileños, no la tenemos fácil en esto de querer ser “supermercado del mundo”, más allá de que promover la exportación agroindustrial es una obligación como país. Veamos algunas cuestiones.

La primera es la participación del complejo soja en el total de exportaciones de los últimos quince años. Entre 2002 y 2006 el conjunto de poroto de soja, su harina y aceite, y el biodiesel (que todavía no se exportaba) representaron entre el 19 y el 23% de lo exportado, con un promedio de 21%. De ahí saltó al 25% y en los últimos dos años se ubicó en 32%.

En verdad, esta mayor participación pasa por el propio mérito del complejo soja, pero también por el hundimiento del comercio exterior argentino. En 2011 se llegaron a exportar casi 83.000 millones de dólares; de ahí en más fue caída tras caída hasta llegar a los 58.000 millones del año pasado. Si el total de exportaciones hubiera evolucionado al ritmo de la soja hoy la Argentina tendría que estar exportando por 90.000 millones de dólares.

La segunda cuestión es que no surge un segmento del agronegocio local que le pueda hacerle fuerza al complejo soja. Todo el complejo maicero, que es básicamente exportación de grano, representó el 7% de las exportaciones el año pasado. El complejo bovino, donde además de la carne, se incluye al cuero y a los lácteos, no llega ni al 5% de las exportaciones, como tampoco lo logra el triguero, que también es exportación del grano.

Como ejercicio teórico, si quisiéramos llegar al 20% de las exportaciones de 2016 (que son unos u$s11.000 millones), deberíamos, por ejemplo, exportar:

a) 1,21 millón de toneladas de carne bovina enfriada, o 2,42 millones de toneladas de carne bovina congelada. Exportamos 63.000 y 86.000 t respectivamente.

b) 4,3 millones de toneladas de leche en polvo. Exportamos 109.000 toneladas.

c) 8,42 millones de toneladas de carne aviar. Exportamos 183000 toneladas.

Nota al pie: todos los datos aquí consignados provienen del INDEC, más específicamente del Intercambio Comercial Argentino y sus estadísticas de exportación.

Como vemos, estamos a años luz de mover el amperímetro de las exportaciones. Y eso, a pesar de que hubo un crecimiento en volumen en muchos casos. Por ejemplo, los lácteos pasaron de 215.000 toneladas en 2002 a 403.000 en 2011, pero para 2016 habían retrocedido casi al punto de partida: 264.000 toneladas. La carne aviar, de la cual en 2002 apenas se exportaron 27.000 toneladas, en 2011 totalizaban 266.000 y para 2016 había retrocedido a 183.000 toneladas. El rubro bebidas, pasó de 252.000 toneladas en 2002 a 463.000 en 2011 y a 421.000 en 2016.

Es decir, a pesar de haber crecido en la exportación de Manufacturas de Origen Agropecuario de manera significativa entre 2002 y 2011, no fue posible sostener esta posición en los años siguientes, en tanto que tampoco se logró erosionar la participación del complejo soja.

El tercer punto de este análisis es la comparación con la principal economía del Mercosur, Brasil. En 2016 nuestros vecinos exportaron por 185.000 millones de dólares, tres veces más que la Argentina. Pero todo lo agro sumó 69.000 millones, o el 38% del total. En la Argentina, lo agro sumó 36.240 millones o el 63% del total. Es decir, Brasil posee muchísimos sectores además del agropecuario para generar dólares a su economía. En nuestro país dos de cada tres dólares provienen del agronegocio, lo cual genera una presión económica, política y social demasiado fuerte sobre este sector.

Pero eso no es todo. Cuando abrimos las exportaciones agroalimentarias, Brasil tiene una diversidad mucho mayor que la nuestra. Todo el complejo soja no le aporta más que el 15% de lo exportado (menos de la mitad que la Argentina) y tienen sectores como el cárnico que aporta el 7%, el azucarero (6%) o el café (3%). Cadenas como el tabaco, bebidas y procesados frutihortícolas le suman otros 3 puntos porcentuales a las exportaciones.

En próximo 23 de agosto estaré presentando este trabajo en la jornada de TodoAgro en Villa María goo.gl/oJX7gM  y el 27 de setiembre estaremos realizando una jornada en CABA, organizada por RIA Consultores, donde abordaremos de manera más amplia esta problemática, con especialistas en cada una de las áreas agroindustriales http://goo.gl/CrDmPi.

La buena noticia es que más allá de esta situación macro, es posible avanzar con buenos negocios desde la Argentina hacia el mundo. En el seminario de setiembre estaremos presentando, por ejemplo, el caso del limón, donde el NOA se consolidado internacionalmente o el de una aceitera de La Pampa que está exportando aceite refinado y embotellado en forma creciente.

En síntesis, si la pregunta es si podemos ser “supermercado del mundo”, la respuesta es que será muy difícil. Pero si la pregunta es si podemos desarrollar negocios que agreguen valor y generen divisas y puestos de trabajo, no tengo dudas de que la respuesta es sí.