Cambios: ahora la industria argentina de sembradoras compite con la importación

El dato, obtenido de la Aduana, es fuerte: En los primeros cinco meses del año se importaron 61 sembradoras, contra 5 en igual lapso de 2016 y 3 de 2015. De las 61, 46 o el 75% provino de los Estados Unidos; más específicamente son sembradoras John Deere de la serie DB.

Hasta el 24 de junio se habían sumado 13 equipos más de importación, de los cuales 9 eran de la famosa marca estadounidense, cuyo color distintivo es el verde. Los valores unitarios declarados en las importaciones oscilaron entre 148.000 dólares para la DB41 y 322.000 para la DB60.

En la Aduana también se registra la importación, en menor volumen, de equipos de la marca New Holland, junto a una cantidad de equipos utilizados para la horticultura de fábricas alemanas, italianas o españolas.

El punto es que la explosión de la importación de sembradoras para cultivos extensivos coincide con la declinación de las exportaciones. Efectivamente de 61 sembradoras exportadas entre enero y mayo de 2015, se pasó a 46 en 2016 y a 36 en 2017.

Fuentes en el negocio de la maquinaria agrícola se quejan de dos cosas. Por un lado, de estar pagando el acero el doble que la competencia internacional por el monopolio local, sin posibilidad de importarlo a un costo más competitivo. Por el otro sufren la competencia de la maquinaria importada, fabricada con materias primas e insumos (incluso mano de obra) más barata que la local.

A esto se le suman los problemas de la exportación. Si bien las máquinas argentinas son reconocidas por sus prestaciones en regiones agrícolas del resto del mundo (el Mar Negro, Sudáfrica, etc.) la resultante entre tipo de cambio e inflación interna le está quitando competitividad a las sembradoras argentinas en los mercados de ultramar.

La cuestión se torna complicada. Para resolverla algunas empresas están evaluando construir plantas en el exterior, lo cual resulta una paradoja que el know how del cluster de maquinaria termine creando trabajo y generando divisas fronteras afuera.

Otras compañías evalúan convertirse en importadoras, lo mismo que los agropartistas. “Si no puedo traer el acero de afuera, directamente puedo ponerle un candado a mi fábrica y traer los discos de China”, se quejan.

Para citar: www.javierpreciadopatiño.com