Se esfuma la ilusión de un kibbutz federado en los campos militares de Córdoba

Ya desde antes de que se hiciera pública la decisión del Gobierno Nacional de desprenderse de los campos que el Ejército posee en distintos puntos del país, la conducción de la Federación Agraria albergaba la expectativa de que a la hora de que esto sucediera, esos campos quedaran en manos de los pequeños y medianos productores, divididos en pequeñas fracciones y alcanzados por una infraestructura que incluyera educación, salud y servicios. Una suerte de nueva colonia agrícola en los albores del Siglo XXI.

La reunión de la dirigencia federada con el presidente Macri, en setiembre del año pasado, los llevó a creer que una medida de estas características podría ser tomada por el gobierno Nacional, particularmente en lo que hace al campo que el Ejército posee en Córdoba (Establecimiento La Paz en Ordóñez, departamento Unión), de gran aptitud agrícola y que venía siendo explotado por grandes grupos de siembra.

Así las cosas, cuando en abril de este año se promulgó el decreto 225, que formalizaba el pase de los campos a manos privadas, el proceso se puso en manos la Agencia de Administración de Bienes del Estado sin mayores precisiones de cómo sería la privatización.

Hoy, el rally informativo que está llevando adelante Ramón García Llorente, director de Gestión Patrimonial en la AABE, está pulverizando las ilusiones de la conducción federada. Es que la adjudicación de las parcelas (que van de 50 a 400 hectáreas) en las que se dividirá La Paz será por subasta pública, es decir que quien más ofrezca será quien se quede con el lote.

Este es el primer punto irritante para los representantes de los pequeños productores, que imaginaban a priori un sistema de mérito para tener prioridad de acceso. El segundo aspecto decepcionante, desde la mirada gremial, es la no previsión de un sistema crediticio para que el productor pueda acceder al capital necesario para adquirir el lote. A un promedio de 10.000 dólares la hectárea, solo para comprar 50 se necesita medio millón de dólares. “¿Qué renta tenés que tener hoy para poder tener ese capital de inversión?”, se quejaba un representante de la FAA, presente en las reuniones informativas.

El tercer aspecto decepcionante es que tanto podrán ofertar las personas físicas como jurídicas, nacionales o extranjeras. “Nos dejaron afuera”, se lamentaba la fuente.

Si bien una vez adquirido el lote no podrá ser vendido por el término de diez años, en términos de negocios inmobiliarios, se trata de un plazo razonable para obtener una renta interesante en dólares.

Lo único que rescatan es que al quedar dividido en unas 40 fracciones, se evita que un único comprador se quede con todo. “Pero como se pueden comprar hasta dos lotes por cabeza, basta con organizar unos 20 compradores para quedarse con todo el campo“, razonan desde el gremialismo rural.