Trigo: la cadena va a una campaña de mayor volumen, pero sin problemas de colocación

En líneas generales, distintos referentes coinciden en que 2017/18 será una campaña donde las 18,3 millones de toneladas recolectadas en la anterior van a marcar un piso. Algunos hablan de 18,5 o 19 y otros hasta 20 millones. ¿Podría este saldo exportable superior a las 12 millones de toneladas impactar negativamente por el lado del precio?

En principio pareciera que no. A pesar de la frase “el mundo nada en trigo”, distintos factores coyunturales pueden jugar a favor de la Argentina. Javier Buján, uno de los miembros de la comitiva que a fines de mayo estuvo en Brasil, señala que en ese país el área vuelve a achicarse esta campaña y que no hay condiciones climáticas para que se repita una cosecha excepcionalmente buena como la pasada.

El presidente de los molineros, Diego Cifarelli, que también formó parte de la misión agrega que esto podría significar que Brasil este año importe entre 5 y 5,5 millones de toneladas de trigo argentino, contra las 4,5 del año pasado. “Un dato importante es que el año pasado demostramos que la Argentina puede exportar trigo en forma competitiva a nuevos mercados”, sostuvo por su parte el ministro de Agroindustria de Buenos Aires, Leonardo Sarquís.

No es un dato menor lo de Sarquís. El informe de RIA Consultores sobre datos del INDEC reseña que en 2016 se exportaron 10,14 millones de toneladas y que los cuatro destinos más importantes después de Brasil correspondieron al sudeste asiático. Si bien el año pasado hubo una buena cantidad de trigo forrajero, en este 2017 aparecen nuevamente fuertes operaciones con países de ultramar como Argelia que con casi 900.000 toneladas al mes de abril ocupa el segundo destino como exportador, tras el cual se ubican Vietnam, Chile, Tailandia y Bangladesh. Es decir, Brasil sabe que la Argentina tiene chances intactas de colocar el cereal en otros países sin afectar la ecuación precio.

Buján sostiene que los principales productores de trigo del mundo, como EEUU, Canadá o Australia, mantendrán igual o disminuirán su área, que China -que posee el 50% de los stocks globales- no juega en el mercado internacional y que los países del Mar Negro, Rusia, Ucrania y Kazajistán son, potencialmente, los principales enemigos comerciales de la Argentina.

Sí parece cierto que pasada una producción local de 20 millones de toneladas, la cosa se podría complicar en términos del precio que recibe el productor. “Lo importante es que el productor sepa que su trabajo está respaldado por la política comercial del gobierno”, apunta Cifarelli. Buján a su término apunta que en la medida que la calidad del trigo se mantenga en niveles estándares la colocación no debería representar problemas, incluso con fuertes operaciones con el mercado asiático.

 

Valor agregado

De acuerdo con INDEC, durante 2016 se exportaron 575.000 toneladas de harina de trigo, de las cuales el 56% fueron a Brasil, tradicional primer mercado exterior de este producto. “Obviamente que Brasil prefiere comprar trigo, pero en la medida que la harina resulta un buen negocio, también la compra”, señala Buján. Sarquís asegura que este año ese país duplicaría sus importaciones desde la Argentina, mientras que Cifarelli señala que, incluso, en Brasil se habló de que ese país podría funcionar como plataforma reexportadora de la harina argentina, debido a sus ventajas logísticas. El dato es que poner una tonelada de harina en el exterior tiene un costo de fobbing de cien dólares, que saca al producto de juego en muchas licitaciones internacionales.

 

Necochea y la exportación de harina

“Hoy toda la harina de trigo sale al exterior por el puerto de Zárate, lo cual tiene un costo muy alto para la producción del sudeste o sudoeste bonaerense”, sostiene Buján, que adelante una idea en la que se va a empezar a trabajar: la adecuación del puerto de Necochea para la exportación de containers, que puedan sacar la producción de harina de la provincia a un costo más competitivo.

 

Buena cosecha

En lo refiere a la provincia de Buenos Aires, Sarquís estima que la siembra en el sudeste y sudoeste podría incrementarse, mantenerse igual en el centro oeste y caer algo en el noroeste, debido al problema de las inundaciones. “Pero pienso que vamos a tener mejores rindes, si el clima acompaña, porque en 2016 la siembra se atrasó mucho y eso jugó en contra. Incluso en algunas zonas se llegó a sembrar a mediados de agosto”, apunta el funcionario, que espera una gran cosecha del cereal en el territorio bonaerense esta campaña.

Para citar: www.javierpreciadopatiño.com