Centeno o la tragedia de un pueblo que sufre los daños colaterales de la crisis láctea

En el sur de la provincia de Santa Fe, a 150 km al sudoeste de la capital, 100 al noroeste de Rosario y 100 al sur de Rafaela (como se lee en wikipedia), se emplaza la localidad de Centeno, donde el cierre de la planta de quesos blandos de SanCor ha generado un cimbronazo social de magnitud.

Para un pueblo de 3.000 habitantes, los 60 y pico de empleados en esta fábrica representaban la inyección de unos 2 millones de pesos mensuales en concepto de salarios, que se inyectaban en la economía local. Además, la comuna percibía unos $100.000 al mes por tareas de mantenimiento aledaños al predio, mientras que la cooperativa eléctrica le facturaba $800.000 por la energía que consumía.

Hoy, la crisis en la que entró SanCor congeló este movimiento económico, dejando a la comuna en estado de coma. “Solo las indemnizaciones suman $48 millones, casi lo mismo que dicen que vale la planta”, mencionaba un referente social de esa localidad.

Por estas horas se habla que la empresa bonaerense La Tarantela podría adquirir la fábrica. “La verdad es que no creo que les dé el tamaño para hacerse cargo de esta planta, que procesa 200.000 litros diario de leche, y de la cual día por medio hay que colocar en el mercado un camión lleno de mozzarela”, agrega.

La fuente relata cómo languidecen los comercios de Centeno y cómo pequeños prestadores de servicios de SanCor, como puede ser un transportista, han quedado “colgados de pincel” con cheques rechazados como todo activo.

Desde su perspectiva, la crisis de SanCor se dispara por la catástrofe climática de 2016 que les redujo a casi la mitad el abastecimiento de leche, lo cual disparó el impacto de los costos fijos. “En torno a la cooperativa se juegan muchos intereses, como por ejemplo el disciplinamiento que se le busca imponer al gremio (Atilra). El gobierno nacional quiere que le lleven la cabeza de Etín Ponce (su secretario general) en bandeja”, apunta. Es que el “salvataje” a SanCor quedó condicionado a que el gremio aceptara reducir el aporte que reciben en forma directa, al tiempo que la cooperativa se desprenda de algunos activos, como es el caso de esta planta que quedó afuera del rescate.

En los medios locales se habla de que si no se cierra la venta a La Tarantela se armaría una cooperativa de trabajadores, alrededor de la cual han girado varios nombres de potenciales socios vinculados a la lechería santafesina. “Lo que preocupa es que todo sea un artilugio para terminar desguasando la planta”, señala. Asimismo se quejó de la falta de acciones concretas por parte del gobierno santafesino. “Es todo chamuyo, en concreto no han hecho nada”, dispara.