El aceite de soja le sacó 36 puntos de ventaja al biodiésel del año pasado a ahora

Por Javier Preciado Patiño

Director de RIA Consultores

Previo a la asunción del gobierno del presidente Macri, el aceite de soja (FAS teórico) promediaba los $.4210 por tonelada, contra los $5.500 que recibían las grandes fábricas de biodiésel por el producto destinado al corte interno. Trece meses después, el aceite promedia los $9.510 contra los $10.462 que reciben o recibirían las fábricas de mayor escala por proveer el corte obligatorio.

En términos relativos, mientras que el aceite de soja (la materia prima) aumentó 116%, el biodiésel lo hizo en 90%. Dicho de otra forma, la brecha de 31% por sobre el precio del aceite que existía hace un año se redujo a un somero 10%.

Si bien a lo largo del año la política de determinación de precios acompañó la evolución del aceite, en diciembre de este año este último sufrió un incremento de 12% que no lo tuvo el combustible, algo similar a lo que ocurrió tras la devaluación de diciembre del año pasado.

La política gubernamental ha tratado de acortar la brecha de precio entre las grandes y las pequeñas fábricas, pero de manera muy marginal. Si para las grandes plantas el aumento acumulado desde diciembre de 2015 fue de 90, para las pequeñas fue del 83%, lo cual cerró algo la brecha pero de forma muy poco significativa. Hoy por hoy, contra los $10.462 que reciben las plantas de mayor escala, las otras reciben hasta $13.567.

El panorama hoy para la industria del biodiésel no parece ser el más alentador. Según el informe del INDEC, el consumo interno en el periodo enero a setiembre cayó de 810.765 a 749.025 toneladas, es decir una retracción internanual del 7%.

La mayor producción anual se explica por el aumento de las exportaciones a los Estados Unidos, hoy único mercado activo, tras el cierre de Perú por medidas antidumping y la no reapertura de la UE a pesar de haber la Argentina ganado el pleito ante la OMC.

Por otra parte -y de manera casi increíble- el gobierno no ha modificado el sistema de retenciones móviles para el biodiésel, pergeñado por el ex ministro Axel Kicillof, lo cual imposibilita negocios a futuro. A lo largo del año, la alícuota varió entre 1 y 7%, rondando en los últimos meses el 5,5%. La industria está pidiendo que se implemente un sistema de retenciones fijas como ocurre con el resto de los productos del complejo soja, lo que otorga previsibilidad al comercio.