Decepción en el sector tecnológico por el cajoneo de la ley de fertilizantes

Directivos de las empresas de tecnología no ocultan su decepción frente a la inactividad parlamentaria para con el proyecto de ley -con media sanción de Diputados- que establecía un régimen de promoción para el uso de los fertilizantes, en el marco de un plan de manejo sustentable.

Si bien la “zanahoria” era la posibilidad de tomar dos veces el costo de los fertilizantes a la hora de calcular el impuesto a las Ganancias, “en verdad era una herramienta para incentivar un plan de rotaciones y manejo más sustentable, con reposición balanceada de nutrientes y alternancia de cultivos”, manifiestan desde la industria.

El proyecto se había gestado durante 2015, en el marco de la caída ininterrumpida de la aplicación de nutrientes al suelo, que llevó a que ese año el mercado apenas rozara las 2,5 millones de toneladas de producto, cuando supo estar en 3,8 millones de toneladas y con volúmenes de cosecha menores a las actual.

Con el apoyo de casi todas las bancadas el proyecto logró media sanción y pasó al Senado, que debería haberla tratado en este periodo de sesiones. Sin embargo eso nunca ocurrió.

Respecto de por qué ocurrió esto, las versiones se dividen. Desde que el proyecto ingresó formalmente a la cámara alta, a principios de marzo, con giro a las comisiones de Agricultura, Ganadería y Pesca, y a la de Presupuesto y Hacienda, jamás se “movió”. En los pasillos legislativos se exculpan diciendo que la orden de pararlo vino directamente del ministerio de Hacienda, con el argumento de que no había plafón para proyectos que impliquen un costo fiscal.

Sin embargo, en los fundamentos del proyecto aprobado por Diputados se sostiene que los beneficios en la recaudación por mayor productividad de los cultivos supera con creces el desgravamiento de Ganancias.

La otra versión echa la responsabilidad sobre el propio ministerio de Agroindustria. Se menciona que la idea que predominó en la línea de conducción era que este proyecto se adecuaba al contexto de la gestión K, pero que la eliminación de las retenciones para los cereales y del sistema de ROE’s eran medidas más que suficientes para incentivar la fertilización. Por otra parte sostenían que no iba a caer bien en la opinión pública si además de devaluación y eliminación de retenciones le daban al campo la posibilidad de pagar menos Ganancias.  Tampoco dejan de mencionar la impronta liberal de algunos asesores y/o funcionarios de Agroindustria, poco adscritos a las recetas de corte intervencionista y suscriptores de que sea el mercado el que ordene este tipo de cosas.

Lo cierto es que el consumo de fertilizantes se incrementó en lo que va del año y estaría recuperando alrededor de un millón de toneladas en volumen de producto. Sin embargo, en la industria creen que se está dejando caer una herramienta (perdería estado parlamentario este mismo año) que podría haber sido esencial como política activa para la preservación y la recuperación de los suelos.