Blues del Gran Federado: “Estoy proscripto, excomulgado de la Federación Agraria”

La voz de quien otrora fuera el gran animador mediático de la Mesa de Enlace y principal responsable del esmerilado K, suena ahora apagada, con una carga de frustración y por qué no, resignación. Desde su exilio en JB Molina -solo interrumpido por su participación institucional en el club Central Córdoba- Eduardo Buzzi, de él se trata, carga contra la actual conducción de la Federación Agraria.

“Soy el único ex presidente que queda vivo, porque Volando y Bonetto ya no están, y ni me invitaron al último congreso, ni al acto (en homenaje) de Netri. Soy mala palabra, estoy proscripto, excomulgado de la Federación Agraria”, se lamenta en un audio dirigido a quienes aún lo tienen en consideración.

 

Su furia se concentra en la actual conducción federada. Les achaca “querer ser la oposición por izquierda al gobierno de Macri” y de haber “politizado por izquierda a la entidad”. Al contrario, él, que define su rol como “pasivo”, manifiesta bregar por un modelo desarrollista, no liberal, de agricultura con agricultores, en los sets de televisión que todavía lo invitan.

 

“Pero son los que vos dejaste” se autopregunta el ex dirigente, para tildar a continuación a sus sucesores de traidores. “Si tuviera un detector de traidores, me haría millonario”, les dice a sus interlocutores no presentes.

Abandonado por sus ex compañeros en los cortes de ruta, hoy el único motivo de alegría que tiene el ex Gran Federado es que llueva en el campo, “aunque no en exceso” aclara. Se autodefine como desarrollista y enemigo del “liberalismo”y rescata dos personajes del gremialismo rural: el actual ministro de la Producción de Santa Fe, Luis Contigiani, y el ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile. Para Buzzi son los emergentes de la lucha gremial contra la 125, hoy con responsabilidades públicos.

La mención al confederado Buryaile no es casual. En su último intento de acercamiento a la política grande, jugó la carta del jefe de la cámara de Diputados, Emilio Monzó, y la del ministro de Agroindustria. No por nada, la de Buzzi fue una de las pocas voces que se manifestó a favor de prorrogar la baja de las retenciones a la soja, incluso en contra de la opinión de muchos productores primarios.

Hoy el ex hombre fuerte de la Federación Agraria resiste el ostracismo en su pago chico de JB Molina. Pero la política agraria siempre da una nueva oportunidad y el último tren puede volver a pasar. Tal vez, en un futuro no muy lejano, pegado contra la ventanilla se vea el rostro del hombre que tanto aportó a la caída del kirchnerismo.