El grupo Riccillo no saca el pie del acelerador y le apuesta todo a las carnes

Por su cuenta o en asociaciones, el Grupo Riccillo es uno de los grandes jugadores del país en el negocio de la transformación de granos en carnes, lo que involucra tanto la vacuna, como a la porcina y la aviar.

Cultores de un muy bajo perfil, esta empresa familiar que fue fundada por Antonio Riccillo (a la derecha, en la foto de apertura), ubica sus activos en el eje de la Ruta 205, entre Saladillo y General Alvear, en la provincia de Buenos Aires. En materia de engorde a corral, por el feedlot Transcom pasan unas 40.000 cabezas al año, bajo el formato de hotelería. En tanto las granjas porcinas mantienen 5.000 madres en producción, mientras que las granjas avícolas producen 8 millones de pollos al año. Además posee una planta de extrusado de soja, que les provee el expeller para las dietas y biodiésel para la maquinaria. Finalmente, el grupo realiza una superficie variable de agricultura, que en la última campaña rondó las 4.000 hectáreas y que significa un abastecimiento directo de materia prima para sus producciones cárnicas.

La visión empresaria.

Recientemente se realizó en el feedlot Transcom el almuerzo anual del grupo, oportunidad donde Riccillo hizo su análisis del momento del agronegocio para este portal. Veamos.

“Para la carne vacuna el destino es la exportación y el camino ya arrancó, pero los resultados van a empezar a verse a partir del segundo semestre de 2017. Entendemos que el consumo de carne vacuna en el mundo está en alza y que hay pocos lugares para poder tener las vacas y la Argentina es uno de ellos”, afirma el empresario.

En el caso de la carne porcina, Riccillo explica que en los últimos años el consumo interno pasó de 7 a 14 kilos por habitante y por año, empujado por el consumo en fresco, y que en los próximos años se podría llegar a los 20 kilos, un volumen ya más interesante. En su visión, un mercado interno de cortes frescos bien firme neutraliza el impacto de las importaciones que realiza la industria del chacinado, y apuesta a que el sistema de promoción del consumo que por estos días lleva adelante la Asociación de Productores Porcinos (AAPP) va a colaborar para fortalecer la demanda.

La situación avícola le resulta más compleja a Riccillo. A su entender, la caída del mercado de Venezuela -con precios artificialmente mejores que el resto- generó mucho daño en la industria, que está tratando de salir de esa situación. Uno de los puntos donde llama la atención es que muchos destinos internacionales buscan un pollo más liviano que el que está produciendo la industria local. Al mismo tiempo se esperanza con que el sector gane terreno exportando pollo procesado, como están haciendo algunas empresas entrerrianas.

Un tema que no podía estar ajeno a la conversación fue el rumbo de la economía. “La macro la veo bien, pero lenta”, explica Riccillo, para señalar que recién en setiembre las cosas empezaron a mejorar para su negocio. Es que el incremento de la energía (se le triplicaron los costos), sumado a la escalada de los insumos y el grano, erosionaron la rentabilidad en los tres primeros trimestres, hasta volverla negativa. “Ahora vemos que la situación se va revirtiendo“, concluye Riccillo, para reafirmar que el compromiso del grupo es “avanzar en la agregación de valor a los granos”.