Ganó el pragmatismo: imponen licencias no automáticas a la importación de fitosanitarios

Por Javier Preciado Patiño

El viernes 21 de octubre, el ministerio de la Producción de Francisco Cabrera emitió una resolución largamente esperada por el sector de los defensivos agrícolas: su inclusión en el sistema de licencias no automáticas para la importación.

Después de años del pesado régimen de las DJAI (declaraciones para importaciones) que administraba el secretario Guillermo Moreno, el nuevo gobierno de Cambiemos emitió la Resolución 5 del 22 de diciembre de 215 que pasaba a un sistema de licencias automáticas para la importación, excepto para una serie de numerales que quedaban bajo el régimen no automático, dentro de las cuales no estaban comprendidos los fitosanitarios.

Con el gigante asiático ávido por colocar productos industriales a lo largo y ancho del planeta, los agroquímicos chinos no tardaron mucho en arribar masivamente a los puertos argentinos. Un buen ejemplo de esto es la atrazina, un herbicida utilizado para el cultivo de maíz, del que pasaron de importarse 5.700 toneladas en los primeros nueve meses de 2015 a 12.221 toneladas en 2016. Otros productos, como fungicidas listos para su venta a productor, pasaron de 1.050 a 2.026 en este mismo lapso.

Desde CIAFA, la cámara que nuclea a los principales sintetizadores y formuladores locales de agroquímicos, se había advertido que el ingreso masivo de productos importados ponía en riesgo mismo la existencia de esta industria. “Nuestra pregunta es si tenemos que seguir invirtiendo en fierros (máquinas) o si directamente nos convertimos en importadores“, decía a este portal el responsable de marketing de una importante empresa formuladora nacional.

Finalmente, y con el año ya casi transcurrido, en el Gobierno Nacional se impuso el pragmatismo y se decidió incluir a los fitosanitarios en el sistema de licencias no automáticas, que actúa un poco mejor como regulador de las importaciones.

Claro que esta decisión tuvo que sobreponerse a los más puristas del libre mercado dentro del gobierno del Presidente Macri, que en pos de la eficiencia y la competitividad estaban decididos a dejar un mercado de puertas abiertas para estos productos.

El argumento que volcó la balanza a favor de la regulación de la importación es que de seguir con el festival de compras al exterior se imponía un estándar a las empresas locales, con duros regímenes laborales, ambientales y de calidad, que no se aplicaba a los productos importados.

En lo político, la decisión de Cabrera lo lleva a sumar otro poroto frente a la cadena agropecuaria, un área donde el referente natural es su par Ricardo Buryaile y al que nadie menciona como factotum de este logro.