“Trae la plata o se la pedimos a Quinos”. El detrás de escena de la renuncia de Alloatti

Por Javier Preciado Patiño

“Un buen tipo”. Esas son las palabras con la que la gente que trató con el ahora ex secretario de Agricultura Familiar, Oscar Alloatti, utiliza a la hora de caracterizarlo. Pero evidentemente no le alcanzó.

Oscar, realmente una persona de buen corazón, que supo ser ladero de Luis Landriscina y vivir de su Vademecun agronómico, tuvo la difícil misión de manejar la sensible y compleja área de la agricultura familiar, que venía de ser gestionada por el Movimiento Evita, en cabeza de Emilio Pérsico.

Al margen que no pudo designar a nadie, quien fue elegido como su subsecretario, Patricio Quinos, resultó ser un funcionario capaz de fumar adentro de una garrafa.

Traé la plata o se la pedimos a Quinos“, fue una de las últimas conversaciones que Alloatti tuvo con “los del interior”, es decir los delegados de la secretaría “en el territorio”. Claro, en un ministerio raquítico en materia de fondos, el área del funcionario resultaba la última de las prioridades. Se dice también que el renunciado no resultó tampoco muy hábil a la hora de ir a buscar esa plata, y que frente a su parsimonia, la voracidad gestionante de su subsecretario incrementaba su opacidad.

Lo cierto es que una semana antes de su renuncia, Alloatti fue recibido por el ministro Buryaile para tratar el tema. “Oscar, no hay un peso y el año que viene va a ser peor“, le habría dicho el mandamás de Agroindustria. Acuciado, el secretario intentó la presión por el lado de la renuncia, con la ingenua ilusión de que si hacía renunciar a su equipo iba a conseguir algo. Craso error. Le aceptaron la renuncia a él, pero no a Quinos, que emerge como el funcionario con mejor proyección del área. Mientras, los “doce apóstoles” que deberían renunciar resisten a capa y espada en sus cargos. Dicho sea de paso, ninguno de ellos ya tendría que ver con el Movimiento Evita, cuya línea política se fue junto con Pérsico, sino que responderían a organizaciones de la agricultura familiar, beneficiadas en la repartija de cargos.

 

El ascenso de Cabrera

El affaire Alloatti se da en el contexto de un ministerio cuyo presupuesto se incrementó en apenas 2,8% para 2017. Cabe señalar que las principales medidas para el sector han provenido de la propia Casa Rosada, como ser eliminación de retenciones, devaluación, ROE’s, reintegros a la exportación, etcétera, que por otra parte responde a la línea “PRO Puro” y que involucra al jefe de gabinete Marcos Peña, y al ministro de Producción, Pancho Cabrera, entre otros.

Por el contrario, la designación de Buryaile se puede tomar como una concesión al radicalismo en una eventual apuesta para destronar a Gildo Insfran en Formosa. En estos diez meses su papel no pasó de apagar incendios, como los de la lechería, o alguna economía regional.

Por el contrario Cabrera brilla con su Plan Belgrano; en unas semanas más tendrá en su escritorio la consultoría que le encargó a un equipo liderado por uno de los principales empresarios del agro de la Argentina, que además  ha sabido colocar a gente de su círculo íntimo en la Jefatura de Gabinete. La consultoría no es ni más ni menos que un plan de negocios para el desarrollo agroalimentario del NOA.

Desde la cartera agroindustrial se intentó disimular esta injerencia armando un equipo interministerial y diciendo que “en este gobierno, todos trabajamos con todos”.

Sin embargo, en las últimas semanas ha tomado fuerza la versión de que Agroindustria y Producción podrían ser fusionadas, obviamente dejando a los PRO Puros al frente de la gestión. Así las cosas, el caso Alloatti y su renuncia podrían ser apenas el primer paso en una gran reestructuración del área.