Lo pasado, pisado: el gobierno cranea nuevo esquema para el bioetanol

Los funcionarios que participan de las conversaciones sobre la matriz energética y otras yerbas tienen un mapa bastante distinto del actual para el bioetanol. Mercado, competencia, eficiencia, escala, son las palabras que sobrevuelan las tertulias, en abierta oposición a un modelo altamente orientado por la política estatal.

Un primer indicio de cómo viene barajada la mano lo dio el presidente Macri cuando anunció la suba de dos puntos porcentuales en el corte para el bioetanol con naftas. En ese momento se determinó que esos dos puntos adicionales iban a ser para el bioetanol de caña y no solo eso, que en adelante la provisión se haría en partes iguales entre el producto obtenido de la caña y del maíz. Para este último, que estaba abasteciendo el 60% del corte, fue un sablazo a sus intenciones de expansión, ya que el cupo prácticamente estaba alcanzado con el nuevo esquema.

En el ínterin, la industria del bioetanol tuvo que pasar el trauma de una materia prima que más que duplicó su valor, de un biocombustible que vio caer su precio en dólares, de un mercado interno de las naftas en retracción (que consecuentemente demanda menos etanol) y de una agroindustria cárnica (porcinos, avícolas, tambo) constreñida entre la recesión y el aumento de costos y que por ende pierde su vitalidad como demandante de la burlanda que sale del proceso del bioetanol.

Pero si los empresarios del bioetanol creían haberlo visto todo, ahora se enfrentan al plan del Gobierno Nacional para con su naciente industria. Distintos funcionarios confirmaron a este portal que en primer lugar la idea es no seguir aumentando el corte; vale decir, la expectativa de pasar a una mezcla del 20% (versus el 12% actual). “A medida que aumente el consumo de naftas colocarán más volumen de bioetanol con el mismo corte del 12%”, esgrimen como justificación.

La segunda parte del plan consiste en abrir el mercado a la libre competencia entre el derivado del petróleo y el del maíz (o la caña). “Dejamos el E12 para no matar a las plantas actuales y después que compitan por precio el que pueda abastecer más barato”, agregan.

Esta fase constaría de tres elementos claves: pasar de un alcohol anhidro a uno hidratado, a un sistema de doble surtidor en las gasolineras y a autos equipados con motores flex. En otras palabras, Brasil. Incluso, por lo bajo, se quejan de que mientras las plantas locales cobran 80 centavos de dólar por litro los brasileños cobra 50 centavos, como para resaltar el “subsidio” que están recibiendo los locales.

Para colmo, y en un festival de adjudicación de proyectos de energía eólica y fotovoltaica, con más de una sospecha http://www.lapoliticaonline.com/nota/100731-urtubey-denuncia-que-la-licitacion-de-renovables-esta-acordada-para-morales/ la licitación de electricidad a partir de biogás fue un estrepitoso fracaso al no considerar que sus costos son más altos que el resto, al margen de que sobre 1.000 MW licitados le hayan otorgado solo 80 a la biomasa y el biogás.

 

Pero ¿cuál es el “caramelo” para el agro de avanzar con el nuevo esquema de bioetanol? Los funcionarios sostienen que muchos más jugadores podrán hacer etanol hidrogenado (alcohol) y que al haber un doble surtidor podrán proveerlo directamente a la estación de servicios más cercana, sin necesidad de pasar por la mezcladora, lo que implica costos logísticos mayores. Este modelo se apalancaría en plantas de 5.000 m3/año (5 millones de litros), desarrollados por una empresa local, que según los funcionarios sería la panacea de los productores convertidos en “petroleros”.

Citas: www.javierpreciadopatiño.com