Un porteño paga más por la carne que un moscovita; así va a ser difícil exportar

Los datos del Senasa sobre las exportaciones de carne bovina al mes de julio no son nada alentadores. Los embarques de carne cayeron un 3% respecto de 2015 y los de menudencias un 5%; solo la cuota Hilton ganó 13 puntos porcentuales en el comparativo interanual, aunque por tratarse de una cuota no logra revertir la tendencia general, que es una retracción del 3 por ciento.

¿Por qué el negocio exportador no arranca más allá de que nos encontremos en la fase de retención del ciclo ganadero? Una pista nos la da el sitio numbeo.com, que analiza precios -entre ellos la carne vacuna- en distintas ciudades del mundo. Así podemos ver que mientras los porteños pagamos 8,70 dólares el kilo, un ciudadano de Moscú paga 7,12. De los principales destinos de la carne argentina, solo los países europeos, China e Israel tienen precios al público superior al de Buenos Aires.

carne

Quien explica muy bien este fenómeno es el director de Informe Ganadero, Ignacio Iriarte. En la reciente charla que compartimos en Monte Buey, Iriarte sostenía que la disponibilidad de carne bovina por habitante en la Argentina viene cayendo sostenidamente a lo largo del tiempo, en tanto la población mantiene un ritmo de crecimiento vegetativo y el stock (y la productividad) se mantienen relativamente constantes. Según el economista, hay un piso (en torno a los 60 kg/hab/año de disponibilidad) que una vez perforado hace que la demanda se vuelva inelástica. Dicho de otro modo, la carne puede subir que el consumidor argentino la sigue pagando. Y eso es lo que viene pasando en los últimos tiempos.

Efectivamente de la producción de carne vacuna alrededor del 94% se queda en el mercado interno. Tiempo atrás un empresario me había comentado que había dejado de ser negocio exportar a Rusia porque el mercado interno pagaba mejor y la charla de Iriarte apuntaba a esta situación, con muy pocos frigoríficos que continúan focalizados en el mercado externo y la mayoría volcados a proveer la mesa de los argentinos.

Si esto es así, la posibilidad de recuperar presencia en el mercado exportador pasa por superar ese piso de oferta en el mercado interno y en que parte del consumo se vaya reemplazando por una alternativa como podría ser la carne porcina. Respecto del primer punto, la mayor oferta vendrá no de un mayor stock sino de una mayor eficiencia en los índices del rodeo, incluido el tan esperado aumento en el peso de la faena.