Boom de faena de cerdas deja un lucro cesante en la cadena porcina de más de $700 millones

El dato es contundente. A setiembre la faena de cerdas trepaba a 44.760 contra 22.367 en igual lapso de 2015. Al igual que en la cría bovina, la faena total se compone de un porcentaje de hembras que no se preñan o que terminan su ciclo productivo.

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Sin embargo, que el volumen se duplique de un año a otro quiere decir que algo extraordinario ocurrido, y ese algo extraordinario no es ni más ni menos que el caos que provocó la eliminación de los derechos de exportación al maíz sin medidas complementarias que atendieran la situación de los usuarios internos del cereal.

El que lo describe bien y sencillo es Jorge “El Negro” Bellini, un dirigente federado de Beravebú. “Con un capón a 14 pesos y el maíz a 30 vi cómo se mandaban a faena cachorras que estaban a un mes de parir”. Una sencilla foto que pinta lo que fue una película de terror.

Asumiendo que las 22.400 madres que se mandaron a a faena el año pasado era un número lógico, quiere decir que las 22.360 hembras adicionales de este año estaban en capacidad todavía de producción. A 17 lechones logrados por madre y por año, quiere decir que se han dejado de producir 380.120 capones en lo que va del año, que multiplicado por 105 kilos de peso de faena son la friolera de 39.91 millones de kilos. Si este volumen lo multiplicamos por $18 el kilo, quiere decir que los criadores perdieron de facturar 718,4 millones de pesos.

Bellini explica que con estos precios, los productores están empezando a sacar la cabeza del pozo. La expectativa de que el precio del maíz se planche o incluso caiga y el del cerdo sostenga un poco más la suba es alentador. Lástima que en el camino muchos productores poco tecnificados y no asociados hayan tenido que deshacerse de sus fábricas de carne.