Para la exportación bovina todavía no llegó el segundo semestre

Por Javier Preciado Patiño

Las estadísticas del Senasa no son muy alentadoras a la hora de medir la performance exportadora de la industria cárnica bovina. En el primer semestre se exportaron 120.114 toneladas contra 123.484 en el mismo periodo de 2015, es decir una contracción interanual del 3%. En forma desagregada hubo solo un incremento en los envíos de cortes Hilton (+13%) más que compensado con una caída del 3% en el resto de las carnes y del 5% en las menudencias.

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Tampoco la emisión de ROE’s rojos (los permisos de exportación) muestran una voracidad por exportar más. Con los datos a julio que recaba RIA Consultores, el incremento total es de 4%, en este caso con incrementos de 17 y 30% para carnes y cortes Hilton respectivamente, y caída de 15% para menudencias.

Otro indicador poco alentador lo da el INDEC, que a julio apenas muestra un incremento de las exportaciones de carne bovina congelada y enfriada de 7% en valor (pasaron de 535 a 571 millones de dólares), que no llega a compensar el desplome de la exportación de cueros, que de 391 u$s millones en 2015 pasó a 305 millones en 2016.

Finalmente, el otro número a tener en cuenta es el Estimador Mensual Industrial, también del INDEC, que para el rubro Carnes Rojas muestra una retracción de 6,4% en el primer semestre del año.

La hora de las explicaciones.

En principio había que suponer que la eliminación de los derechos de exportación, la devaluación y la agilización del comercio exterior iba a impactar positivamente en el comercio exterior de la cadena de ganados y carnes. Sin embargo las cosas no han resultado así en el primer semestre.

Desde la industria frigorífica nucleada en ABC señalan que nos encontramos en la fase de retención del ciclo ganadero, que se expresa en la menor faena. Efectivamente en los primeros siete meses del año se faenaron 6,76 millones de cabezas, menos de un millón por mes, versus 7,32 millones en igual lapso de 2015. En promedio son unas 80.000 cabezas menos por mes de faena.

Por otro lado señalan que el precio del novillo argentino se ubica por encima de los de la región; es decir, es un novillo “caro” para un mercado global que no pasa por su mejor momento. El informe de la subsecretaría de Ganadería del ministerio de Agroindustria (a junio) muestra que a 2 dólares el kilo, el novillo argentino está entre 50 y 70 centavos más caro que el brasileño, 40 centavos más caro que el uruguayo y 60 centavos más que el paraguayo.

El tipo de cambio está un poco atrasado“, agregan respecto de la relación del peso con el dólar. Al respecto hay que señalar que en el término de un año, el precio del novillo en pie le ganó a la inflación. Pero lo que señala la industria que los afecta mucho es el incremento de los costos en pesos, básicamente la energía y la mano de obra, un ítem donde la industria frigorífica cerró la paritaria más alta hasta ahora: 42%.

En este escenario, para ver nuevamente a la industria frigorífica ganando terreno en el mercado internacional habrá que esperar que se corrijan estos indicadores, es decir que comience la fase de liquidación de hacienda, que el novillo argentino se ubique a tiro de los precios de la región y/o que el tipo de cambio corrija ambas variables.

Para citar: www.javierpreciadopatiño.com