El mercado interno es el reaseguro de la industria del biodiesel

Si en un punto se puede decir que hubo coincidencia entre los expositores del simposio organizado por Evonik, la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno y PwC,  este jueves 12 de mayo, es que la industria argentina del biodiesel depende más que nunca del mercado interno. Veamos.

La Argentina cuenta con una capacidad de producción de 4,6 millones de toneladas, de las cuales 3,5 millones las poseen las grandes plantas (orientadas a la exportación y concentradas sobre el Paraná) y 1,1 millón las pequeñas y medianas plantas dispersas por todo el país.

El corte obligatorio creado por la Ley 26.093 está absorbiendo unas 900.000 toneladas que, por primera vez, en 2015, terminó siendo un volumen superior al de la exportación, que rondó las 800.000 toneladas.

Es que el mercado internacional no está pasando por el mejor momento, explicó el expositor Luis Ferreira Alvarez, de la consultora Strata. La Unión Europea ha cambiado el foco en su política sobre biocombustibles y ahora aparece más concentrada en los de segunda generación, aplicando sobre los de primera generación que importaba, trabas arancelarias y paraancelarias. Primero fue el biodiesel de los EE.UU. y luego el de la Argentina e Indonesia. Aún tras haber ganado el panel ante la OMC, la Argentina ha perdido el abastecimiento de ese mercado por al menos tres años (2014, 15 y 16). Por otra parte, la nueva normativa exige que los biocombustibles reduzcan la emisión de Gases de Efecto Invernadero en al menos un 35% hasta el 31 de diciembre de este año y de ahí en más el 50%.

En este sentido la Argentina demostró que el biodiesel de soja reduce la emisión de GEI en por lo menos 56%, versus el 31% que por defecto le aplicó la UE, hace ya varios años. Sin embargo, como precisó Víctor Castro, gerente de Carbio, la UE no se ha dado ni por enterada de estos hallazgos de base científica.

Pero al desinterés europeo, se le suma la caída del precio del petróleo que le restó al biodiesel argentino la posibilidad de llegar a mercados de conveniencia (para sustituir gasoil) como los de África. Asia, en cambio, es el mercado que pinta como más dinámico. Sin embargo ahí tallan fuerte como proveedores Indonesia y Malasia, con el biodiesel obtenido de aceite de palma.

Así las cosas, en 2015 quedaron como únicos mercados los EE.UU. y Perú, aunque este último -a imagen y semejanza de Europa– lleva un proceso antidumping contra el producto argentino.

En este contexto la mirada de la industria se posa sobre el mercado interno, que como bien señaló Juan Facciano, de la cámara de las pequeñas y medianas plantas (Cepreb), surge de la decisión política a través del corte obligatorio. Se trata de una treintena de plantas que están proveyendo el 60% del corte obligatorio, y que son empresas de capitales nacionales. “En muchos casos son la única industria de magnitud que hay en los pueblos donde están asentadas”, destacó el expositor.

Juan Facciano, de Cepreb

Juan Facciano, de Cepreb

Facciano destacó que el gobierno del presidente Macri haya continuado las políticas precedentes, como mantener exento al biodiesel de algunos impuestos que le restaban competitividad frente al gasoil importado. Pero para sostener el crecimiento de la industria señaló que es necesario aumentar el corte obligatorio (hoy en 10%) y buscar nuevos nichos de mercado.

A su turno, Castro apuntó que la maquinaria agrícola, que consume unos 3,3 millones de metros cúbicos de gasoil por año podría utilizar una mezcla con biodiesel al 20% (B20), mientras que la generación eléctrica a partir de combustibles fósiles, que consume otros 2 millones de metros cúbicos también podría utilizar mezclas al 10 o 20%. Otro nicho donde el biodiesel podría encontrar más mercado es en el transporte público, como en algunas ciudades (San Pablo) donde se utilizan mezclas de 20%.

Víctor Castro (der) titular de Carbio, junto a Alejandro Braun, de Cremer y Asoc.

Víctor Castro (der) titular de Carbio, junto a Alejandro Braun, de Cremer y Asoc.

El planteo del titular de Carbio es que la Argentina tiene que aprovechar las energías a las que más fácil tiene acceso, de la misma manera que Arabia Saudita aprovecha la fuente solar o Finlandia los desechos de su industria forestal.

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