David Hughes: “No podemos ni pensar en autolimitarnos en la producción de trigo”

El presidente de Argentrigo, la asociación de la cadena de valor del trigo, David Hughes, estuvo presente en la reunión que organizó la Asociación Civil Fertilizar para analizar las condiciones de la campaña. Allí los expositores, Jorge Bassi, Víctor Accastello y Cristian Hanel, coincidieron en que se espera un fuerte aumento del área, particularmente fuera de la zona tradicional del sur bonaerense, y que los bajos precios de los fertilizantes han mejorado la ecuación de la aplicación de nutrientes. En la siguiente charla, Hughes destaca la cuestión financiera, el hecho de no autolimitarse en la producción nacional y la escasa cantidad de semilla fiscalizada que se usa en la producción.

-¿Cómo está el termómetro para la campaña de trigo?

-Los factores están alineados para tener una gran campaña. La clave es lo financiero, no solo por el capital operativo sino por los productores que hoy están con problemas para recolectar la cosecha gruesa. Va a haber una demanda muy importante de capital de trabajo para esta campaña. Pero los números están bien, especialmente para el doble cultivo, que le saca una ventaja significativa a la soja de primera, y si se apunta a un trigo de calidad panadera que está 10 a 15 dólares por encima de lo marca el Mercado a Término. El tema es que las inundaciones han puesto un poco de paños fríos al entusiasmo general.

 

-Algunos analistas locales hablan de que no le conviene a la Argentina producir más de 16 millones de toneladas, porque pasando ese umbral se afecta el precio. ¿Qué pensás al respecto?

-¿Autolimitarnos? No, no lo veo. Tenemos todo para crecer y producir al máximo. Seguro que va a hacer complicado y que puede ser que el precio ceda un poco, pero bienvenidos sean los problemas de crecimiento. Brasil está sembrando menos; este año nos compra 4 millones de toneladas y el que viene posiblemente 5 o 6. Y el mercado interno son otros seis, así que tenemos 12. Y bueno, el resto hay que pelearla.

 

-Desde Argentrigo, ¿están pensando en no exportar solo trigo, sino productos de la industrialización?

-¡Por supuesto! No solo harinas; fideos, tapas de empanadas. De hecho le estamos vendiendo a los Estados Unidos. De todo tenemos que exportar.

 

-Bueno, pero hoy hay arancel cero para todo, exporten el grano o las tapas de empanada.

-Por los desbarajustes macroeconómicos, hoy el costo argentino es muy alto y complejo, y no hace muy competitivo al que quiere salir a exportar, sean harinas, galletitas, pastas. Pero entendemos que se va a solucionar y que el gobierno está trabajando para arreglar esto y que sea competitiva la exportación.

 

-Pero como asociación de cadena, Argentrigo debería proponer herramientas que estimulen la exportación de productos con valor agregado.

-Hoy todo el tema de competitividad está basado en la macro, inflación, dolar, etcétera. La política que uno pide es un dólar de equilibrio, baja de inflación, etcétera. Cuando esté eso vamos a ir por lo más fino. Y yendo a lo particular hablamos de abrir mercados o de utilizar políticas espejo, es decir que si el país grava más la importación de productos con valor agregado desde acá se ayude de alguna manera a la empresa a entrar en ese mercado.

 

-¿Hay semilla suficiente para sembrar esas 800.000 o millón de hectáreas más de las que se habla?

-Metés el dedo en la llaga, porque el productor no compra semilla. Lamentablemente. No hay un reconocimiento a la genética y eso es grave porque el primer eslabón donde se agrega valor, que es en la genética, no está siendo reconocido. La industria semillera tiene más de 4 millones de bolsas esperando que el productor se las compre. En lo que estamos haciendo mucho hincapié es en el uso propio oneroso. Tenemos que arrancar con eso, por lo menos.

 

-Ahora, ¿por qué en trigo no funciona y en cebada, que es otra autógama, la cosa funciona mejor?

-Más o menos, porque si le preguntás a los malteros, te van a decir que el 40% de lo compran no es lo que dice el productor, es mezcla o no es la variedad. Es un descontrol también. En un mercado donde hay cinco compradores y cinco variedades, ya tenés el problema de que no se sabe qué se siembra ni de dónde sale.

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