El nuevo presidente de la CGE sobre la ley antidespidos: “Lo único que va a hacer es acelerarlos”

Desde el miércoles 20 la Confederación General Económica (CGE) tiene un nuevo presidente, el agroindustrial cordobés Oscar Gentili. A tan solo 48 horas de haber asumido, el empresario no se anda con medias vueltas respecto del proyecto que discute el Congreso Nacional para frenar los despidos: “No es el camino. El único efecto que va a tener es que las empresas aceleren la decisión de echar gente ante la posibilidad de que se apruebe esta ley”.

Gentili proviene de Tancacha, un pequeño pueblo agrícola cordobés de 5.000 habitantes, donde tiene radicadas sus empresas, la metalúrgica Imegen (Industrias Metalúrgicas Gentili) y la agroindustrial Molyagro (procesadora de granos). “Una ley no va a cambiar la realidad, ni la va a impedir. No es lo que se está necesitando”, afirma.

“¿Esta es la posición de la CGE?”, le consulta JPP Digital. “El próximo miércoles (27 de abril) vamos a tener nuestra primera reunión de comisión directiva, pero no tengo dudas de que esta va a ser la posición de la confederación. Las cámaras empresarias hoy están en la misma sintonía frente a este proyecto”, sostiene.

Durante la charla, el sucesor de Ider Peretti reconoce que desde la asunción del presidente Macri ha habido una inflación “importante”, pero dice que es consecuencia de un “retardo” de la gestión precedente “que en algún momento iba a explotar”, porque se habían “postergado las decisiones de fondo”.

También reconoce la caída del consumo interno, pero en esta ocasión lo matiza diciendo que hay que ver cómo quedan las cosas una vez que concluya la discusión salarial en las paritarias.

Gentili confía en que la situación se empiece a encauzar una vez pasado este cimbronazo y que para eso hacen falta señales positivas a favor de la reactivación. “La idea de una doble indemnización va en contra de la creación de empleo. No podemos estar de acuerdo con eso”, dispara.

En la agroindustria. Imegen es una compañía que ya lleva 50 años de actividad. Tras la salida de la convertibilidad, la compañía encontró un buen nicho de negocios fabricando y armando plantas para el procesamiento de granos, vía el extrusado y prensado. El pico de actividad lo alcanzó entre 2005 y 2011, momento a partir del cual la demanda se empezó a enfriar.

“Hoy las pequeñas plantas de extrusado deben estar operando al 50 por ciento de su capacidad o menos. Lo que tenemos es una gran esperanza de que esto se revierta y que podamos crecer en la actividad”, señala.

La molienda de soja a pequeña escala tiene dos grandes patas: la producción de aceite, que puede ir a la elaboración de biodiésel, y la producción de harinas proteicas para la elaboración de alimentos balanceados, que tanto pueden ir a la exportación como al consumo interno.

“Estamos en un diálogo fluido con las autoridades del ministerio de Agroindustria para avanzar en la agregación de valor en origen. Creo que las autoridades están comprometidas con este objetivo, con lo cual esperamos resultados positivos”, señala. Es que el secretario de Agregado de Valor, Néstor Roulet, es un dirigente ruralista cordobés que conoce a la perfección la problemática de la agroindustria de su provincia.

Gentili entiende que los clientes del alimento balanceado, llámense granjas avícolas, porcinas, feedlots o tambos están pasando un momento complicado, debido al incremento del costo de los alimentos (particularmente el maíz), fruto el doble empuje de la devaluación más la eliminación de las retenciones. Pero según él habrá un “reacomodamiento en la estructura de precios”, una vez que las variables se estabilicen, al tiempo que no prevé un colapso de esos segmentos de la cadena agroalimentaria por la coyuntura económica.

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