La vitivinicultura está viendo la luz al final del tunel

La charla con el gerente de la Asociación Cooperativa Vitivinícolas Argentinas (Acovi), Carlos Iannizzotto es estimulante. La mala jugada que el clima le propinó a los viñedos este año (la producción estaría cayendo 30/40%) al menos sirvió para limpiar el sobrestock que tenía la cadena, a lo que también ayudó la decisión del Gobierno Nacional de sacar de circulación 50 millones de litros y la mejora en el tipo de cambio, que empieza a mover otra vez el mercado exportador.

Entre setiembre y febrero nos llovieron 500 milímetros, cuando lo habitual son 200 o 250″, relata el dirigente que además es productor en Mendoza. “Aparecieron enfermedades de la vid y la producción se vino a pique”, se lamenta. Pero en la otra mano, la falta de materia prima volvió a despertar el interés de las bodegas por comprar. “Si en los últimos años había que irles a golpear la puerta, ahora son ellos los que están llamando“, grafica Ianizzotto. Así, el precio de referencia del vino para destilar, que estaba en 1,80 el litro desde hacía años, se disparó a 3 $/litro. “Para la uva, directamente no había precio en estos años. Podríamos hablar de 90 centavos o un peso por kilo, por ponerle un valor. Ahora se está pagando $5 o 6 el kilo”, explica.

Otra buena señal que destaca Iannizzotto es que el consumo interno ha dejado de descender, y a partir de diciembre las bebidas que compiten con el vino (cervezas, gaseosas) han sufrido incrementos superiores, por lo cual la demanda de la bebida nacional comenzó a levantar.

El tercer factor positivo es la reacción del comercio exterior, que tuvo un pico a mediados de la década pasada, tras lo cual comenzó a declinar. Según el INV, de un récord de 420 millones de litros exportados en 2008, se cayó a 247 millones en 2015. En estos meses de 2016, sostiene el presidente de Acovi, ya comienza a ver un nuevo repunte.

“En nuestro caso, lo que destacamos es el papel del productor y sus cooperativas en la cadena vitivinícola”, explica Iannizzotto. Acovi es una asociación en la que convergen unos 5.000 viñateros con 25.000 hectáreas bajo su responsabilidad (un 10% de la superficie nacional), 32 cooperativas y 59 bodegas. De las cooperativas, 29 son parte de FeCoVita. “Nuestro sector cooperativo es responsable del abastecimiento del 30% del vino genérico que consumen los argentinos y somos líderes en mosto”, explica.

Por caso, FeCoVita tiene las marcas Toro y Resero, muy reconocidas en el mercado local, pero está ingresando en segmentos de varietales con la marca Estancia de Mendoza, entre otras.

Iannizzotto explica que la cooperativa ha realizado acuerdos con cooperativas de Europa para potenciarse en los mercados externos. “Con una cooperativa de Montpellier, en Francia, acordamos la presencia de nuestros vinos en el mercado asiático, mientras que le facilitamos la operación en Brasil donde ya estamos comerciando”, explica. “Además estamos trabajando fuerte con el gobierno para apuntalar la exportación de vinos. En Rusia, por ejemplo, hay un cambio de la demanda que está dejando bebidas blancas de fuerte graduación alcohólica y se está volcando al vino.  Lo mismo en otros países de Asia. Eso es una gran oportunidad para la Argentina”, explica.

El dirigente también destaca el positivo impacto que tuvo la publicidad de la Coviar, de promoción del vino, y del hecho de que fuera declarado bebida nacional. “El consumo dejó de caer y hoy está estabilizado en unos 23 litros por habitante y por año”, agrega.

Ahora su foco está en apoyar al pequeño y mediano productor viñatero, para lo cual está en diálogo con el ministerio de Agroindustria y el INTA, en lo que se refiere a la asistencia en cuestión de manejo técnico y gestión de la empresa. “Creo que decir que está saliendo el sol para la vitivinicultura argentina es una buena metáfora”, concluye el gerente de Acovi.

Fuente para reproducir: www.javierpreciadopatiño.com