Las sojas Credenz tuvieron su bautismo de fuego

El continente americano es el terreno sobre el cual la alemana Bayer focaliza el esfuerzo para entrar en el mercado de la genética de soja. Tras adquirir distintos semilleros (en el caso de la Argentina fue FN Semillas) y compañías tecnológicamente vinculadas (por ejemplo Biagro, en inoculantes), en la campaña 2015/16 salió a la cancha del mercado argentino con la marca global Credenz.

Su fortaleza es la potencia del gigante europeo en materia de desarrollo tecnológico y científico, de manera de conformar una red global de mejoramiento genético, que vuelque sobre cada mercado productos más potentes que los que podrían haber surgido de programas locales.

En nuestro país han invertido en armar centros de investigación en Pergamino (para sojas templadas) y Tucumán (para tropicales), donde además de los cultivares están testeando nuevas tecnologías, por caso el evento biotecnológico propio FG72 que le otorga a la oleaginosa resistencia apilada al glifosato y al isoxaflutole, para el manejo de malezas difíciles.

Una de las fortalezas de la que esperan sacar provecho es la de llevar a los clientes de los fitosanitarios de Bayer a la arena de la genética. “Si es Bayer es bueno” es un axioma que rinde para todo el paraguas de productos que van bajo la marca, y la semilla no tiene por qué ser una excepción.

Por ahora, desde la firma sostienen que este pasaje se está produciendo y que la aceptación es muy buena, al punto que ya han logrado duplicar el share inicial que tenía la marca FN Semillas.

Por otro lado apuestan a vehiculizar en la semilla no solo la genética y los eventos biotecnológicos, sino los inoculantes y los terápicos para su protección, un rubro donde Bayer es muy, muy fuerte. Por otra parte, los materiales están performando muy bien no solo a campo sino en la Recso, la red oficial de ensayos de soja.

 

La jugada es compleja, porque al menos en la Argentina, el mercado está muy distorsionado por el bajo consumo de semilla fiscalizada, que apenas ronda el 15 por ciento. Es decir que de 20 millones de hectáreas, a la hora de vender el área sojera se reduce a tres millones. Y en esa paño tallan dos compañías de perfil local como son Don Mario y Nidera, a pesar de que esta última forma parte de un holding global, hoy con mayoría accionaria de la china Cofco. Hacerse un lugar en ese mercado operando bajo la lógica de una compañía multinacional es el desafío que Bayer tiene para Credenz.