El complejo de clase mundial Renova es la base de una potencial industria oleoquímica

Por Javier Preciado Patiño

En Timbúes, al norte de Rosario, Renova posee la línea de molienda de soja más grande del mundo. No es el complejo (que puede formarse con varias plantas) sino una única línea que permite descagar un camión cada 2 minutos o más de 700 camiones por día, de tal manera de asegurarse que 20.000 toneladas de soja entren cada jornada en el voraz estómago de este gigante.

La línea arranca a unos mil metros del puerto. La soja que se descarga, primero se descascara (la cáscara se pelletiza en una línea aparte), luego se quiebra, se lamina, se expande, se la pasa por hexano, y así, llegando casi a la barranca del río Paraná, está por un lado la harina proteica y por el otro el aceite desgomado.

A razón de 20.000 toneladas diarias, Renova puede moler al año 6,6 millones de toneladas al año, alrededor del 15% de una cosecha argentina promedio. No es moco de pavo, para la inversión de 500 millones de dólares que pertenece a la argentina Vicentín y a la multinacional Glencore.

Estratégicamente, adelantar la parada técnica de la planta del verano para noviembre, porque veían que los productores no querían largar la soja frente a la posibilidad cierta de un nuevo gobierno que devaluara y redujera las retenciones. Y no estuvieron equivocados porque a partir de mediados de diciembre, el grano empezó a fluir sin parar hacia el polo oleaginosa de Rosario.

En Renova dicen que durante enero molieron a capacidad llena, es decir unas 600.000 toneladas mensuales. Los análistas de la Bolsa de Comercio de Rosario refuerzan esa posibilidad al señalar que en total durante enero se deben haber molido entre 3,2 y 3,7 millones de toneladas de soja en el país, un volumen absolutamente récord para lo que es la estacionalidad de esta industria.

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Es más, desde la BCR aseguran que el crushing en el año comercial abril/marzo rondará las 45,5 millones de toneladas, es decir más del 70% de la útima cosecha de soja.

Pero lo más interesante de la visita a Renova (que organizó la BCR el lunes 22 de febrero) es el potencial que tiene la industria oleoquímica, donde lo que se ve en Timbúes es apenas el primer paso. Es que cada fracción que se desensambla de la soja tiene un potencial para la agregación de valor, tremendo. Por caso la lecitina -que sale de una fracción del desgomado- cada vez tiene más uso en la industria alimenticia, incluso en la acuicultura porque funciona como carrier del alimento balanceado. Y los productos del glicerol (subproducto en la elaboración del biodiesel) presentan una fuerte demanda en al industria farmaceútica.

Ah, antes de terminar y un tema que debería llenar de orgullo a todos los argentinos. Los “fierros” que conforman Renova, que como dije es la línea individual más grande a escala global, son made in Argentina. Los hizo la empresa de Gbor. Gálvez, Allocco, que con esto demuestra que tecnológicamente estamos en condiciones de proveer de proveer de equipos pesados a todo el mundo. Felicitaciones.