Kramer vs. Kramer o cómo la dirigencia tambera tiene que enfrentar a sus aliados en el Gobierno Nacional

Marisa Boschetti, productora tambera y referente de la Federación Agraria Argentina para esa actividad es sincera cuando dice que quería un cambio y que eso la pone bien. Lo que no la pone bien es la situación de su sector y ahí entra en un fuerte dilema entre la defensa de sus representados y lo que en clave política se interpretaría como un ataque al gobierno.

No duda al decir que el interés gremial prevalecerá sobre el político, pero al mismo tiempo se ataja y dice “están haciendo lo que pueden”, en referencia a los gremialistas que hoy conducen la cartera agropecuaria, asociados a los cuadros técnicos del movimiento CREA.

Veamos cuál es la situación descripta por Boschetti. Un año atrás el precio en tranquera de la leche oscilaba los $3,10 a 3,20. En ese momento los números ya no cerraban y consiguieron del entonces ministro Kicillof un aporte de 30 centavos más por litro.

Hoy las usinas les pagan $2,30 –deben ser la única actividad con deflación en la Argentina– y lograron un aporte de 40 centavos adicionales, lo que lleva el ingreso a $2,70 versus $3,40 un año antes.

Pero claro, en el ínterin el precio del maíz se duplicó debido a la quita de derechos de exportación y a la devaluación, el pellet de soja aumentó por la devaluación y los 5 puntos menos de retenciones, el combustible aumentó y muchos insumos dolarizados también lo hicieron. Así las cosas, según Boschetti, el costo del litro de leche -con suplementacion- pasa a ubicarse entre $3,60 y $4,10 según la escala del establecimiento.

Muchos tamberos, entonces, dejaron de suplementar, pero automáticamente la producción por vaca se les cayó a la mitad. Difícil encrucijada entre gastar menos o tener menos ingresos.

La dirigente federada asegura que en marzo se producirá una gran liquidación de tambos. Porque en la previa hay que sembrar las pasturas y los verdeos, y la caja del tambero está exhausta para encarar estas inversiones.

Hasta ahora la respuesta del gobierno ha sido más de lo mismo. Continuar con las compensaciones, que siguen siendo bienvenidas, pero que son todavía más que insuficientes, y seguramente anunciar líneas de crédito blandos y algunos paliativos de los que ya se han usado en los últimos años, mientras los dardos se dirigen hacia el sector industrial, distribuidor o supermercadista para convertirlos en los malos de la película.

Un detalle no menor es que el nuevo régimen de compensaciones no discrimina entre pequeño y gran productor. A diferencia de lo ocurrido en la gestión K, donde solo los recibían los productores de hasta 6.000 litros diarios (por los primeros 3.000), ahora todos están en condiciones de recibir, desde Boschetti hasta Hugo Luis Biolcati.

Esta medida se da de bruces contra los postulados de la Federación Agraria, que son las políticas diferencias. Pero aún así, Boschetti no sale con los tapones de punta contra el gobierno de Cambiemos. “Al gran productor, las compensaciones se le diluyen”, se justifica.

Habrá que ver cómo continúa la posición del gremialismo tambero, si las cosas no cambian sustancialmente por efecto del mercado. ¿Serán capaces de cargar contra sus propios colegas de lucha gremial, como el agrodiputado Buryaile o el dirgente confederado Roulet, entre otros?