Sarquis va a administrar pobreza: Vidal le asigna el 0,11% del presupuesto provincial

Si la asignación presupuestaria demuestra la importancia que una administración pública le asigna a un sector o actividad en particular, se puede afirmar que en el arranque, María Eugenia Vidal sigue exactamente los mismos pasos que su antecesor al frente de la provincia de Buenos Aires.

Más allá de que no ha podido ser sancionado en la sesión el 29 de diciembre, el presupuesto 2016 le otorga al ministerio de Asuntos Agrarios, a cuyo frente se encuentra Leonardo Sarquís, un total de 371 millones de pesos, que respecto del presupuesto bonaerense representa el 0,11%.

En los años previos, la Administración Scioli le había otorgado al área entre el 0,12 y el 0,20% del presupuesto, es decir incluso más de lo que Vidal envió a la legislatura provincial a mediados de diciembre.

pto maa

Por otro lado y tal como se desprende de las planillas que acompañan el proyecto de ley, de los 371 millones, 241 millones o el 65% están asignados a las remuneraciones del personal (que ronda los 1.200 empleados). Se trata de la proporción más alta entre presupuesto y remuneraciones que la cartera agraria haya tenido de 2008 a la fecha. La proporción más alta se había dado en el 2009 con el 60% y la más baja en 2011 con el 47 por ciento.

Realmente Sarquís va a tener que volcar toda su imaginación para hacer política agraria con un presupuesto tan magro.

Años atrás un ex titular de Asuntos Agrarios se había quejado precisamente de esta limitación de caja, que convierte al ministerio casi en un espectador del desempeño del agro bonaerense.

Las reformas que propone Vidal parecen más bien cosméticas, como cambiarle el nombre al ministerio por Agroindustria (en sintonía con la Nación), incluso sin incluir en el ámbito de la gestión incumbencias sobre la verdadera industria que transforma las materias primas rurales en manufacturas. Incluso en la Nación, la denominación “agroindustria” para el ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, tiene más que ver con adoptar el criterio de que una planta es una fábrica, antes de verdaderamente incorporar a la industria de transformación al ámbito de la gestión.

Justamente, el desafío de la provincia es incrementar la agregación de valor de sus productos primarios, en paralelo con el aumento de la producción primaria, particularmente del trigo, el maíz y la ganadería. Sin embargo, los recursos presupuestarios no acompañan estos desafíos.