Cuatro reflexiones ante el inicio de una nueva era sin retenciones para el campo

Y llegó el Día E.  Fue el 14 de diciembre. Retenciones cero para todo, menos para la soja. Allí estaban el presidente Macri, el ministro Buryaile, los senadores De Angeli y Reutemann, para anunciar lo prometido en la campaña, el mismo día en el que se informaba que la liquidación de dólares de la exportación granaria apenas había goteado 42 millones en una semana.

El Presidente invitó a los productores a hacer su aporte y producir más, pagar más Ganancias (con alegría esta vez), y exportar más productos con valor agregado. Pero, ¿cómo se desglosa este anuncio en función de los distintos intereses en juego?

1.- La retención cero es para todos, productos primarios y manufacturas agroalimentarias. Así, una tonelada de trigo es igualada a una de harina o de panificados. Pero los países que nos compran le ponen más aranceles a los productos industrializados para proteger su mano de obra. ¿Cómo va a hacer el gobierno de Macri para ser el “supermercado del mundo” si iguala los derechos de exportación de productos primarios y manufacturas?

2.- La Federación Agraria ha quedado totalmente descolocada. Fue punta de lanza en el embate contra el kircherismo en tiempos de Buzzi, pero ahora que el péndulo ha oscilado nuevamente, no hay lugar para ella. El Ejecutivo ha definido a la SRA, CRA y Coninagro como sus socios en el gobierno y la FAA, que pedía segmentación o políticas diferenciadas se quedó sin nada. Ahora Buzzi retoma su discurso opositor y alerta sobre la concentración y que los grandes productores serán los beneficiarios. Tarde piaste.

3.- ¿Es posible hacer convivir un campo sin retenciones con un dólar alto? Recordemos que las experiencias anteriores (Proceso y Menemismo) fueron épocas de dólar baratísimo. Argentinos en Miami o Brasil comprando de a dos las cosas marcaron ambos momentos. El macrismo está convencido de que no hay “sumas cero” en esto y que todo puede ser “ganar – ganar”. Veremos. Por lo pronto si llevan el cambio a 13 o 15 pesos por dólar, para el trigo y el maíz habrá un aumento del 100% en el precio. Para los productores y la cadena aguas arriba esto es una excelente noticia. Pero, ¿cómo lo procesarsán los industriales y cómo terminará aguas abajo en las góndolas de los supermercados?

4.- La ganadería se apresta a vivir un momento de gloria. De hecho ya se verifica un proceso de retención frente a una demanda creciente, que se traslada a precio. El kilo de roast beef en la CABA compraba a 85 pesos ya está en 110. La eliminación de los ROE es casi más importante que la quita del 5% de los derechos de exportación. El punto es cómo se va reemplazar el consumo local si el comercio exterior se vuelve más atractivo. En principio debería ocurrir una sustitución con cerdo y pollo (principalmente cerdo), pero en la medida que sus precios se arbitren con los de la carne vacuna, la suba de precios solo se va a limitar por restricción de la demanda.

La clave del manejo político es cómo pilotear la inevitable suba de precios con los beneficios para el sector agropecuario, más teniendo en cuenta que habrá ajuste de tarifas y una devaluación que encarecerá productos importados. Todo un desafío para el gobierno naciente.