En Córdoba no encuentran evidencia que relacione a los fitosanitarios con el cáncer

Por Javier Preciado Patiño

Duro golpe para el discurso ambientalista. El Dr. Martín Alonso es el responsable del Registro de Tumores de la Provincia de Córdoba, además de dirigir el Hospital Oncológico de esa provincia. Con más de 80.000 casos relevados entre 2004 y 2012, Alonso sostiene que no hay una correlación entre la prevalencia de esta enfermedad y el hecho de que la comunidad sea de tipo rural. Dicho de otra manera, la distribución de la enfermedad es homogénea entre el ámbito rural y el urbano.

En una entrevista que se publica en Infocampo, Alonso da una serie de evidencias que refutan la presunta relación entre agroquímicos y cáncer, bandera de las organizaciones ambientalistas más duras. Veamos.

1.- En primer lugar sostiene que no hay patrón de distribución de la enfermedad que la vincule a las áreas agrícolas extensivas de la llanura. “Es lo mismo en el ámbito urbano que en el rural, que en las sierras o en la pampa”, explica.

2.- Ni siquiera hay una tasa más alta en el Barrio Ituzaingó respecto del resto de la provincia. “Incluso hay barrios de Córdoba con mayor índice que Ituzaingó”, señala. Sucede que ese barrio es el epicentro de las denuncias sobre la supuesta incidencia de las fumigaciones en el desarrollo del cáncer y es a partir de allí que comienza el trabajo encargado por las autoridades provinciales para conocer exactamente la casuística y la distribución de la enfermedad.

3.- Respecto de la clasificación de la IARC (la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer) el médico explica que se basa en la metodología de revisión de la agencia y que no indica nada respecto de cuánta exposición al agente se relaciona con determinado porcentaje de riesgo.

4.- Respecto del glifosato sostiene que entre los estudios analizados por la IARC hay muy pocos sobre humanos y que la evidencia que presentan es muy débil. En el peor de los casos esta evidencia -débil- lo vincularía al Linfoma de Hodgkin, una patología con una frecuencia extremadamente baja en la provincia.

5.- Estudios realizados con glifosato en animales para demostrar genotoxicidad utilizan dosis extremadamente altas respecto de lo que sería una exposición habitual. Esto es lo que pasa con los estudios del Dr. Carrasco, tan citados por el ambientalismo. Por otra parte, la absorción por la piel es extremadamente baja, al igual que por el intestino, asegura Alonso. La exposición accidental a una fumigación es de un riesgo extremadamente bajo.

6.- Trabajos con registros en otras provincias (como Santa Fe) están llegando a los mismos resultados que en Córdoba.

7.- Por ahora son temas pendientes la relación entre cáncer y ocupación laboral u otras variables, que podrían ayudar a encontrar algún tipo de correlación. Pero el trabajo se está encarando mediante el cruce de distintas bases de datos. También se espera con el tiempo determinar la evolución de la incidencia de la enfermedad.

8.- Un dato de la publicación realizada en 2014 es que solo el 1,1% de los casos de cáncer en la provincia se dio en menores de quince años. Esta enfermedad se correlaciona con la edad. Más del 45% de los casos se da en mayores de 65 años.