Syngenta

La compleja relación de Syngenta con las semillas y la decisión de desinvertir el área

syngentaPor Javier Preciado Patiño

Luego de rechazar una oferta de u$s47.000 millones de dólares por parte de Monsanto, el management de Syngenta salió con un fuerte mensaje a los accionistas de la compañía, con la idea de restablecer su confianza.

Recordemos que la compañía suiza cotiza su ticket en la bolsa de Nueva York (SYT), que mientras se mantuvo la expectativa de la fusión con Monsanto, había saltado de unos 65 dólares hasta un pico de 90 durante junio, para desplomarse nuevamente a los 67 dólares tras conocerse el rechazo a la operación.

El comunicado de la compañía suiza, posterior a esta decisión, habla de impulsar la rentabilidad de los accionistas, camino que involucra no solo nuevas alianzas estratégicas, sino también desinversiones.

Y en ese plano surgió la decisión de desprenderse de la unidad de semillas de hortalizas, una de las áreas semilleras donde Syngenta es más fuerte. Para la compañía esta área era un orgullo y uno de los latiguillos más repetidos era que en el mundo 1 de cada 7 tomates que se comen eran de la compañía.

Syngenta, que es el fruto de una serie de fusiones ocurridas en los últimos treinta años, sigue manteniendo un perfil más agroquímico que semillero. En el ejercicio 2014, a nivel global, los agroquímicos facturaron u$s11.227 millones contra u$s3.158 millones de las semillas. Sobre la facturación total, las semillas representaron el 21 por ciento.

Producto por producto, las diferencias son muy grandes. Donde las semillas mejor posicionadas están es en maíz, en el que representan (junto con los traits biotecnológicos) el 38% de la facturación de esa unidad. En soja, en cambio, semillas y traits, se llevan el 17% del negocio.

En cambio en hortícolas, sobre un volumen total de u$s1.747 millones, las semillas aportaban el 38%.

Visto en perspectiva, en los últimos diez años no hubo un gran cambio de tendencia en la composición de las ventas de Syngenta. En 2004, sobre una facturación total de u$s8.104 millones, las semillas y traits representaban el 22 por ciento, un punto más que en el último ejercicio.

En 2011 se tomó la decisión de ordenar la compañía no ya por agroquímicos y semillas, sino por soluciones por cultivo, que incluían la protección, la genética y la biotecnología. Sin embargo, la prevalencia de Crop Protection parece seguir vigente.

Por caso, el informe anual 2014 en lo que refiere a la soja hace mucho más hincapié en las herramientas fitosanitarias que en las genéticas, ya que malezas resistentes, enfermedades y nuevas plagas están abriendo nuevas posibilidades en ese negocio de la tecnología. Las semillas, en cambio, merecen dos párrafos en este ítem.

Por otro lado, las comunicaciones más recientes de la firma remiten a las aprobaciones que están obteniendo para nuevas moléculas en distintos mercados.

En un mercado sumamente competitivo, será apasionante seguir de cerca cómo el liderazgo de Syngenta se las ingenia para sostener la posición que ha logrado y cómo conjuga la relación entre el negocio fitosanitario, el de la genética y la biotecnología.