Don Mario y Louis Dreyfus Commodities

Asociado a Don Mario, Dreyfus se mete con todo en el mercado genético de soja y trigo

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Con un 15% de semilla fiscalizada respecto del área sembrada no parecería ser una buena idea apostar al mercado de genética de soja. Sin embargo Louis Dreyfus Commodities, una trader con 150 años de historia y una facturación anual de u$s65.000 millones, está dispuesta a jugar fuerte en este negocio.

Lo de la semilla de soja no es nuevo, sino que arrancó con un joint venture con Don Mario en 2009, como LDC Semillas. La fórmula era sencilla: el semillero de Chacabuco ponía el germoplasma y Dreyfus el canal comercial.

Según Pablo Autilio, líder global del negocio de semillas, la cuestión funcionó bien hasta alcanzar un volumen de 500.000 bolsas en el país (600.000 con Uruguay y Paraguay), que representó en esa campaña (la 2013/14) el 8% de market share. Con eso solo les bastó para ubicarse terceros en provisión de germoplasma de soja, detrás de Don Mario y Nidera.

Lo que hicieron este año fue darle una vuelta de tuerca al negocio lanzando la marca Macro a nivel global, con tres ramas: Seeds (semillas), Protect (fitosanitarios) y Fertil (fertilizantes). La idea es generar un ida y vuelta con el productor, proveyendo insumos y trayendo el grano a la red comercial.

De todas maneras, hoy por hoy, la desproporción de facturación de ambos negocios es descomunal. A nivel global, los insumos facturan unos u$s1.600 millones, sobre un total de 65.000 millones. En la Argentina, en tanto, los números indican que sobre ventas por $21.000 millones, vienen facturando $130 millones con las semillas.

Lo del trigo no es menos interesante. Después de diez años vinculado con Bioceres, el INTA eligió a Dreyfus como partner para comercializar su genética de trigo. El deal se alcanzó sin que la parte estatal hiciera objeción alguna de la condición “políticamente incorrecta” de compañía multinacional. Ahora, Dreyfus está ofreciendo cuatro nuevos cultivares de trigo, que como valor agregado tienen en su germoplasma genética europea de altísimo rendimiento.

Claramente el negocio de Dreyfus está focalizado en la comercialización. La empresa no está pensando en tener planes de mejoramiento propio, sino que apunta a asociarse con los que ya están en el negocio, volcando su capacidad comercial.

De hecho en 2014, la compañía movió al exterior más de 2 millones de toneladas de granos (poco menos de la mitad, soja), unos 2,2 millones de harina de soja y unas 150.000 toneladas de aceite. Además cuenta con una planta de biodiesel y una de lecitina de soja que, aseguran, es la más grande a escala global.

También han realizado incorporaciones clave al equipo, como la del experimentado ex Bunge, Juan Tamini, que ahora lidera el negocio de los fertilizantes. El joven Nicolás Speranza, en tanto, está al frente de la parte comercial de semillas.