INASE - Instituto Nacional de Semillas

Con la Resolución 187 el INASE busca desatar el nudo gordiano de la Bolsa Blanca

A fines de junio, el Instituto Nacional de Semillas decidió avanzar en la ordenación del mercado de las semillas autógamas, donde la participación de la semilla fiscalizada es minoritaria respecto del área sembrada. Esto es particularmente cierto para la soja, donde sobre una superficie de 20 millones de hectáreas la semilla fiscalizada alcanza apenas para plantar tres.

A esto se le podría sumar lo recaudado por la regalía extendida, que como lo definió un empresario del sector se parece más a una “contribución moral voluntaria” al reconocimiento del trabajo de los obtentores que a un sistema formal de recuperación de los derechos de propiedad intelectual.

Así, no menos de un 70% del área se siembra con semilla de uso propio (práctica contemplada en la Ley 20.247) o con semilla de origen ilegal. Poder determinar qué es cada cosa es el objetivo de la Resolución 187 del Inase, que obliga a los productores cuya facturación sea superior a tres monotributos de la más alta categoría (cuenta que da $1,8 millón al año) a declarar antes del 31 de enero de cada año de dónde salió la semilla de soja que utilizaron para la producción.

Ocho años atrás el mismo Inase había promulgado la Resolución 80 con el mismo objetivo. La diferencia es que en esa resolución se daba plazo hasta el 30 de junio, cuando el cultivo ya estaba levantado. Ahora hay que hacerlo mientras está implantado, dando tiempo a los inspectores del Inase a realizar las comprobaciones a campo.

Sin embargo, la nueva resolución mantiene cierta laxitud en materia de justificar el origen. El productor alcanzado tanto puede presentar la factura de compra de semilla de la campaña en curso, como de campañas anteriores, sin establecer un límite de tiempo.

De todas modos, la industria semillera se muestra expectante que con esta normativa se pueda comenzar a acotar el mercado informal. “Al menos que pare de caer la proporción de semilla fiscalizada respecto del área total”, manifiestan no sin algo de resignación en el sector semillero. Es que cada campaña pareciera que el mercado legal no tiene piso, y su participación sigue cayendo.

Lo más curioso es que es un insumo que en vez de aumentar, baja. Desde una de las principales empresas sostienen que de un valor promedio del germoplasma (para excluir los eventos tecnológicos que tienen un canon aparte) de 27/28 dólares por bolsa en la campaña 2013/14, pasaron a uno de 24 dólares en la 2014/15. “La componente del grano en el costo se diluye y aumenta la participación del resto, la bolsa, el rótulo, el procesamiento, la logística, etcétera, que aumenta al ritmo de la inflación”, apuntan.

La norma entra en vigencia esta campaña y prevé el cruzamiento de datos entre el Inase y la Afip, entre otras cosas. También prevé que cada 30 de junio, el productor declara si va a hacer reserva para uso propio, para lo cual deberá identificar esos lotes (con un rótulo del Inase) además de declarar dónde se guarda esa semilla.