¿Cuánta más carne nos podemos comer los argentinos?

¿Cuánta más carne nos podemos comer los argentinos?

Esta semana dos informaciones fueron difundidas respecto de esa pasión alimenticia tan argentina: la carne.

Por un lado, en la celebración del Día de la Avicultura, el titular de la industria, Roberto Domenech, sostuvo que el consumo “promedio” y es importante recalcar esa condición, es de 118 kilogramos al año, compuesto por 59 de carne vacuna, 45 de pollo y 14 de cerdo.

En simultáneo, el informe de la industria frigorífica Ciccra sostiene que entre estas tres carnes y el pescado, el consumo anual trepa a 128 kilogramos, diez por encima del otro valor.

También habría que aclarar que se trata de un consumo “aparente” que surge de la diferencia entre la producción estimada, la exportación registrada y la cantidad de habitantes que somos.

De acuerdo con la FAO, los argentinos estamos en el top rank del consumo de estas proteínas animales (sin contar lo que sumamos por la leche y el huevo), ya que el consumo promedio en países desarrollados es de unos 76 kilogramos y en los “en desarrollo”, de 34 kilos. Estamos cuatro veces arriba de estos últimos.

La pregunta es: por un lado tenemos un potencial enorme para seguir creciendo en la producción de proteínas animales. Por el otro, ¿cuánta más podemos seguir volcando al mercado interno?

Las estadísticas mundiales indican que no hay mucho más para crecer en el consumo individual. Solo los estadounidenses y los habitantes de Luxenburgo comen más que nosotros. El resto de los países ricos tienen consumos de entre 80 y 100 kilos por habitante y por año.

Domenech, titular del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) está llamando a conformar una Mesa de las Carnes, con el objetivo de coordinar la estrategia comercial del país en la materia.

Es que es estratégico definir cómo se abastecerá la demanda interna y a qué mercados vamos a llegar en el exterior y con qué productos, para poder sostener el crecimiento de la industria cárnica sin exponerla a la crisis.

Juan Luis Uccelli, de la Asociación Argentina de Productores Porcinos, suele decir que por cada kilo que se incrementa el consumo de carne de cerdo en fresco, se liberan 40.000 toneladas de carne bovina para la exportación. Considerando que a mediano plazo no es esperable un desarrollo del mercado exportador porcino y que en el mercado externo la carne vacuna se paga muchísimo mejor que la porcina, apuntalar esta sustitución en el consumo local es clave.

Las estadísticas muestran con total claridad que los mercados a abordar en cuestión de volumen son los de los países emergentes, por lo que se hace vital encarar una fuerte y agresiva política comercial entre el sector público y el privado. Al margen de ello siguen siendo bienvenidos los nichos para productos de alto valor.

Frente al parate que están sufriendo algunas industrias (en el primer cuatrimestre las exportaciones aviares cayeron 20% en volumen y 40% en valor), es urgente encarar estas acciones.